Tautogramas

Palabras próximas para poder perpetrar
perseverantes peroratas parcialmente perpetuas

Definición de tautograma en Verbalia, Màrius Serra

Como ya habrán notado los más astutos, tautograma -como “tautas” otras palabras- proviene de los términos griegos tautó (lo mismo) y grámma (letra); un tautograma es un texto compuesto por palabras que inician todas con la misma letra. Este recurso ha gozado del entusiasmo de numerosos poetas a lo largo de la historia: quizá el primer verso tautogramático del que se tiene registro en la cultura occidental sea la célebre línea O Tite tute Tati tibi tanta tyranne tulisti (“¡Oh, Tito Tacio, tirano, tú mismo te produjiste tan terribles desgracias”) de los Annales de Ennio, poeta romano del siglo II a.C.

Hacia 1530, el monje alemán Johannes Leo Placentius escribió en latín -bajo el acertado seudónimo de Publius Porcius-, un poema tautogramático (y bastante humorístico) llamado Pugna Porcorum, o sea, “La batalla de los puercos”: 253 versos hexámetros de palabras con p. Al parecer un tal Christianus Pierius, en 1576, escribió un poema llamado Christus Crucifixus, compuesto de mil líneas y cada palabra empezaba con la letra c, ¡vaya uno a saber!

Para las letras españolas, en el Siglo de Oro encontramos un ineludible ejemplo en este soneto de un enamorado Francisco de Quevedo:

Antes alegre andaba; agora apenas
alcanzo alivio, ardiendo aprisionado;
armas a Antandra aumento acobardado;
aire abrazo, agua aprieto, aplico arenas.
Al áspid adormido, a las amenas
ascuas acerco atrevimiento alado;
alabanzas acuerdo al aclamado
aspecto, aquien admira antigua Atenas.
Agora, amenazándome atrevido,
Amor aprieta aprisa arcos, aljaba;
aguardo al arrogante agradecido.
Apunta airado; al fin, amando, acaba
aqueste amante al árbol alto asido,
adonde alegre, ardiendo, antes amaba.

Pero para motivar a nuestros compatriotas, finalizamos este recorrido con dos obras uruguayas, para demostrar que también desde acá somos capaces de crear jugando con el lenguaje. El siguiente poema se llama “Mañana mismo me marcho”, pertenece al poeta Juan Cunha (1910-1985) y está incluido en la Antología de la poesía uruguaya para niños, realizada por Washington Benavides.

Mañana mismo me marcho
mañana mi mayoral
Me marcho mañana mismo
melancólico muy mal
Mañanitas marzo mustio
martes mañanita mía
mañana miércoles mayo
muy mal mi melancolía
mándeme mi malacara
madre mi muda mejor
mi manta mi mate mi
mi mi maleta mayor.

Por último, la siguiente canción se llama “P. D.” y pertenece al gran Leo Maslíah, grabada en el disco Textualmente 2.

Paso días
pudiendo decirte
palabras dulces
pero de
poética densidad
para dejar
pruebas directas,
pasiones dibujadas
por doquier;
pisadas de
paso débil
pensadas durante
penosas decisiones
postergadas desde
períodos dudosos.
Podría desenterrar
partes de
pasadas dichas
perdidas, donde
por diversión
pedíamos deseos
posiblemente desmedidos,
planes demasiado
perfectos, delineados,

probados, dirimidos,
pendientes de
plazos definidos,
pospuestos, diferidos.
Pero dejémoslo
para después,
porque del
placer de
pensar desvíos
pueden devenir
peligrosos desvaríos,
pesadillas de
páramos desiertos,
paisajes dantescos,
para despertar
preocupados de
pronto, desenmascarados
por dos
postigos derruidos,
pis, desayuno,
pasta dental,
pantalón, delantal,
promesa de
paseo dominical.

 

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