Irene Moyna

  • TRAYECTORIA

¿Cuál es su formación? ¿Estudió en Uruguay y/o en el exterior?

Estudié en el Uruguay la carrera de Traductorado primero, y luego Lingüística en la Facultad de Humanidades, que nunca llegué a terminar, porque me fui a los Estados Unidos. En el exterior hice la maestría en Lingüística y luego el doctorado en la Universidad de Florida.

¿Realizó otros estudios?

En mi vida académica digamos que hubo dos etapas: una primera etapa en la que pensé que mi interés principal eran los idiomas como tales. Estudié inglés y francés y me capacité como profesora de inglés en el Instituto Anglo. Fue por entonces que hice Traductorado Público en la Facultad de Derecho. Fue en el correr de estos últimos estudios que me di cuenta que en realidad lo que me gustaba más era el lenguaje, no solo las lenguas como tales; entonces enfilé hacia lingüística. El flechazo definitivo vino en mi primera clase de fonología. Descubrir que había patrones en la forma en que se estructuraban los sonidos me pareció una manifestación de la perfección.

¿Qué edad tenía cuando se fue?

Me fui definitivamente a los 29 años.

¿Cuántos años hace que está en el exterior?

Si te digo eso, me sacás la edad…. Pero digamos que más de 20 …

¿En qué países/ciudades ha estudiado y trabajado?

En mi etapa pre-lingüística (de la que hablé arriba) viví y estudié inglés en Escocia (Dundee primero y Edimburgo después). En mi etapa pos-lingüística, solamente he vivido en los Estados Unidos, pero en varias ciudades. Estudié en Gainesville, Florida. Después trabajé en San Diego, en California en la frontera con México, y ahora vivo en College Station, una ciudad chica cerca de Houston, donde se encuentra Texas A&M, una de las universidades más grandes de los Estados Unidos.

 

  • ÁREAS (de trabajo/especialización/interés)

¿En qué áreas de la lingüística ha trabajado? ¿En qué se ha especializado?

Me tendría que definir como una morfóloga primero y una sociolingüista después. Mi tesis doctoral fue sobre las palabras compuestas en español, y ese trabajo se transformó después (muchos años después…) en la primera historia de las palabras compuestas en español (Compound Words in Spanish: Theory and history, John Benjamins 2011). Con un marco teórico formal, analizo todos los patrones compositivos del español a lo largo de la historia, usando datos tomados de diccionarios desde la edad media hasta ahora.

En mi segundo tema combino sociolingüística histórica con mis intereses morfológicos, en el estudio las formas de tratamiento en el español rioplatense. Este fue un tema que de hecho arranqué muy temprano, durante mi maestría. A lo largo de mi carrera he usado todo tipo de fuentes (obras de teatro, letras de música popular, entrevistas de actitudes, cuestionarios, literatura infantil) para analizar el uso del voseo, sobre todo, pero también su interacción con el tuteo y el ustedeo en Uruguay.

Por otro lado, al irme a vivir a California me interesé por la historia del español en los Estados Unidos. Creo que en eso fui una pionera: el campo del estudio del español en los Estados Unidos es amplísimo, pero muy poca gente estaba mirando documentos históricos que analizaran los inicios de ese contacto y sus consecuencias. Usando datos de varios archivos maravillosos, como la Biblioteca Huntington, cerca de Los Angeles, tuve oportunidad de estudiar las cartas que se intercambiaban las famllias bilingües de California a mediados del siglo XIX. A partir de entonces, varias personas más han mirado datos de varios otros lugares, como Texas y Nuevo México.

¿Sobre qué temática investiga o está investigando en este momento?

En este momento tengo varias cosas entre manos, pero todas ellas se relacionan de una forma o o de otra con los temas anteriores. Con una coautora y amiga, Susana Rivera-Mills, de Oregon State University, acabamos de editar un manuscrito que contiene doce artículos de investigadores jóvenes sobre formas de tratamiento en el español de América. Eso va a salir en John Benjamins también, supongo que en el 2016.

Yo por mi lado estoy buscando el momento (¡ja!) de rematar varios artículos basados en datos que obtuve en Uruguay en el 2012, que son sobre formas de tratamiento. Luego la idea es hacer de todo eso un libro unificado. Me gustaría de hecho que ese libro tuviera una versión de divulgación para el público uruguayo. Me parece que los uruguayos en general tienen poca idea sobre los orígenes y características de su voseo y no aprecian su dialecto como el tesoro que es.

Todos estos planes están un poco enlentecidos porque hace un par de años soy jefa de mi departamento. Un gran honor, pero también mucha responsabilidad y un trabajo bastante absorbente. También sigo dando un par de clases al año, de lingüística o lengua.

¿Qué lingüista ha influido más en tu perfil académico y por qué? (puede ser algún colega o profesor que haya tenido, o un lingüista cuya lectura le parezca fundamental o cuyos aportes considere originales)

Bueno, hay tantos. La primera persona que me hizo ver que en el Uruguay había fenómenos lingüísticos fascinantes en frente de nuestras narices fue, sin duda, Adolfo Elizaincín. No solo fue y es un excelente lingüista, sino una persona muy generosa y un gran formador de otros científicos jóvenes. En los Estados Unidos, por supuesto fue muy importante mi director de tesis, Gary Miller, que es de formación indoeuropeanista, y David Pharies, un hispanista que participó en mi comité doctoral. No solamente se tomaron mi trabajo con seriedad desde que era una principiante, sino que me enseñaron a tomarme en serio la investigación, a argumentar con rigor y a creerme lo que decía. Otra lección importante fue que para publicar algo no hay que esperar a que esté perfecto, porque ese momento nunca llega. Como colegas, el que descolla, sin duda, es John Lipski, a quien habría que describir como el Indiana Jones de la lingüística hispánica. Ha recorrido de pe a pa el mundo hispánico, de Guinea Ecuatorial a Filipinas, pasando por El Salvador y Nicaragua en los años de la revolución, el valle de Yungas en Bolivia y San Basilio de Palenque en Colombia. Va a todos lados con un grabador a cuestas y lleva como toda protección, su mente inquisitiva y su capacidad increíble de hablar español a toda máquina. El resultado de ese trabajo incansable ha sido la descripción de docenas de variedades del español de las que antes no se tenía noticias, y la dignificación de sus hablantes como valiosos miembros de la hispanidad. Un genio y un héroe. Y además una persona maravillosa.

 

  • PREGUNTAS PERSONALES

¿Cómo está conformada su familia?

En los Estados Unidos tengo una hija que acaba de cumplir los 18 y se fue a la universidad. O sea que en mi casa, somos la perra y yo. En Uruguay tengo a mis padres, a mi hermano y a dos sobrinas que están creciendo demasiado rápido.

¿Cuál es su vínculo actual con Uruguay? ¿Viene con frecuencia?

Fuerte pero lejano. Voy cuando puedo, en general una vez al año, pero nunca es por mucho tiempo, por un montón de factores complicados. La vez que he estado más tiempo fue por dos meses en el invierno uruguayo, y fue una expedición en busca de datos.

Como uruguaya que vive en el extranjero, ¿qué extraña del Uruguay?

Todo. El clima con cuatro estaciones (en donde estoy en Texas el verano es largo y agobiante, el invierno ventoso y desagradable, y las medias estaciones son cortitas y siempre tienen gusto a poco). El salir a caminar y ver seres humanos (estoy en una ciudad donde solo se camina al estacionamiento). El mate con mi familia (yo no cebo). La rambla, por dios, qué maravilla es la rambla. El respeto por el valor del descanso, y en particular el mes de vacaciones de verano. La vida social y familiar, tanto para mí como para mi hija. La playa.

¿Qué cosas le llaman la atención o encuentra diferentes del lugar en el que vive?

Hace tanto que vivo en los Estados Unidos que ya poco me llama la atención, pero muchas cosas son diferentes. Son fabulosas las condiciones de trabajo aquí, sobre todo para un académico que necesita bibliotecas y otros recursos costosos. Se trabaja bien. El problema es que se trabaja demasiado: hay un culto al exceso de trabajo que lleva al aislamiento y a la soledad. En Texas en particular, me llama la atención la religiosidad, que encuentro agobiante y malsana. Yo me crié en el típico ambiente laico uruguayo, y me parecen irrespetuosas las manifestaciones de cristianismo avasallantes. Me molesta también el conservadurismo, y en particular, las reacciones racistas contra los inmigrantes. Es cierto que en Uruguay no ha habido en los últimos años demasiada llegada de inmigrantes, pero mi esperanza es, que si algún día toca recibir a extranjeros, los tratemos como una nuevo tesoro. Artigas no se pudo haber imaginado a mis abuelos italianos y vascos, pero es parte de su mérito el haber empezado a construir un país en el que cupieron todos ellos.

¿Qué otros intereses tiene o qué otras actividades realiza al margen de su actividad académica?

Mi trabajo me fascina y me absorbe mucho, y vivo en una ciudad que me da pocas oportunidades de hacer nada más. Pero me gusta viajar, salir a caminar con mi perra y cocinar cuando tengo tiempo.